Fecha de edición: Enero de 2010.
Guión: Ives H.
Dibujo: Hermann.
Formato: Rústica, color, 48 pag.
Editorial: Norma Editorial.

Si tengo que elegir una serie de la que espero con más ansiedad un nuevo número, desde luego, Boys-Maury entraría dentro del Top ten a pesar de no saber a ciencia cierta cuantos (y cuando) números nuevos nos querrá regalar Hermann. Y eso que desde que su hijo, Ives H., ha tomado los guiones de la serie cada nuevo episodio se convierte en un, tan solo, entretenido número con el que pasar un buen rato disfrutando de los dibujos del maestro belga y la forma tan peculiar y cinematográfica con la que Hermann entiende la historieta. Por tanto, vuelve a ser el trabajo del padre el que “salva los muebles” pues la historia que nos propone el hijo, aunque entretenida, insiste en pecar de mal resuelta (recordándonos en este apartado el guión de Rodrigo, número 12 de la misma serie) o de muy manida, sobretodo en la relación de amor y venganza que se dan en el álbum.

Y eso, muy a pesar de que padre e hijo aciertan en el escenario elegido, muy poco conocido y muy atractivo.
Hermann e Ives H. nos llevan en este caso a la Rusia de principios del siglo XVII. donde sus habitantes, los temibles y grandes jinetes cosacos, se dividen entre los que están en contra de su Zar, Boris Gudanov, y se alían con los Polacos para acabar con su mandato, o los que luchan al lado de su Zar contra los invasores para mantener su fe ortodoxa y sus costumbres.

En esta ocasión el joven Aimar se adentra en las estepas rusas de mano de su tío, el oficial polaco Messire Lewanddowski, para acabar con el Zar Boris Gudonov y sustituirlo en el trono de todas las rusias por Grigory Otrepyev Junto a él, irán a combatirlo clanes cosacos movidos por la venganza ya que el Zar ha asesinado a muchos de sus familiares.
Aimar se enamora de una de las mujeres cosacas a la que incluso salva de ser violada por sus compatriotas, para más tarde, y a pesar de los coqueteos de la joven, conocer que está casada con uno de los jefes cosacos: Vassya.
Aimar se debate entre el corazón y la razón, sus flirteos con la joven rusa pueden llevar a una ruptura del pequeño ejercito con el que combatir al Zar.

La historia, desde luego, daba para mucho pero Ives H. no acierta a desarrollarla y el trabajo recae mucho en los lápices de Hermann quien, sin embargo, no defrauda y nos vuelve a mostrar el porqué es considerado como uno de los mejores dibujantes del panorama europeo:
Unas cuidadas perspectivas, siempre eligiendo el mejor punto donde posar su imaginaria cámara y así deleitarnos con bellísimas páginas, una perfecta descripción temporal (donde juegan un papel importantísimo el color) situando en todo momento al lector y pasando varias veces del día a la noche y viceversa y un tempo ideal de lectura para el que se ayuda de los paisajes, quehaceres cotidianos y animales de la zona donde se desarrolla la historia, dando a estos una utilidad, lejos de servir solamente a mero hecho de lucirse.

El color directo dado por Hermann en este nuevo número de la serie dista un tanto del de los anteriores álbumes. Hermann sigue utilizando el color como arma para situarnos temporalmente, diferenciar el día de la noche y conseguir que el lector sienta como pasan los días al lado de los cosacos y de Aymar, sin embargo utiliza una paleta con unos colores más vivos que en el resto de los números de la serie, esto, aún no quedando mal, puede dar la equivocada sensación de tratarse de una historieta que nada tiene que ver con sus anteriores números.

Ya lo comenté en su momento, cuando vi
anunciado en La BD que este comic saldría en Francia y allí nos mostraban un enlace a sus primeras páginas:
"Utilizando, esta vez, el vuelo de un escarabajo Hermann nos presenta un escenario de muerte, desolación y miseria.
El principal protagonista de estas primers viñetas sigue avanzando en su vuelo hasta posarse en el hombro de un hombre a caballo. Cambio de personaje. De un manotazo Hermann aparta al escarabajo que ya ha hecho su trabajo"
Simplente magistral, y muy de Hermann, el utilizar animales autoctonos para ayudarse a describir el paisaje por el que va a transcurrir la obra.

Coqueteo y pura narración gráfica

Otra gran característica de Hermann, que se repite en este número, es la constante información que da al lector relacionada con el tiempo.
Un ejemplo perfecto sería estas dos secuencias en las que utiliza un recurso estupendo para proporcionar dicha información al lector.
Empieza con una secuencia en la que se ve como anochece, más tarde nos cuenta una acción que se desarrolla en la oscuridad de la noche, para después utilizar la misma composición de viñetas y la misma descripción gráfica que en la anterior (sol-animal identificando el momento del día-parte del poblado) para mostrarnos como amanece y así dejar claro en el momento justo en el cual ha ocurrido la escena.


Descripción de lo cotidiano. Hermann utiliza escenas cotidianas para paralizar la lectura y, de paso, dar a conocer las costumbres del los pueblos y gentes que nos invita a conocer.

Aimar despierta, poco a poco sus ojos empiezan a distinguir las imágenes, fija su vista en una mariposa... pero no es una mariposa cualquiera, se trata de la mariposa pavo real (
ver aquí), originaria de las estepas rusas. Una prueba más de hasta donde llega la documentación de Hermann.


Nos quedamos con la estupenda introducción que nos hacen Hermann e Ives H. y de la que ya hemos hablado más arriba.


“Vassya” es un tebeo con muchas más luces que sombras que no va a suponer un borrón en la calidad media de la serie de la que forma parte, pero que, a poco que Yves hubiera aportado algo más podría haber cuajado en uno de los mejores álbumes de la serie. Con todo para los seguidores de Hermann, una compra obligada."
PAblo en El Lector Impaciente.
"Mi padre hubiera preferido un Aymar que sufriese menos los acontecimientos, que fuese más emprendedor. Yo, sin embargo, dado que Vassya es un joven a la busqueda de su identidad (es llamado a convertirse en un hombre), me parecia esencial que Aimar fuera parte observadora de un mundo que le disgusta cada vez más (más aún cuando su tío le prohibió formalmente destacar como lo hizo al prinicpio de la historia). Mi objetivo era subrayar su aversión creciente por el hombre (esencialmente masculino) pero yo quería respetar a Aymar: creía que si le hubiese dado un papel más activo, metiéndolo en el centro de la pelea, lo habria rebajado al nivel de los hombres que tanto aborrece. (...) Dicho esto, no había ninguna diferencia, simplemente una divergencia de opinión respecto a este punto. Lo que le ha agotado a Hermann es la monotonía de la llanura rusa como decorado natural. Y de ahí viene el recurrir a los cielos espectaculares."
Ives H. en el foro dedicado a la serie dentro de la
página web de Hermann.

Un saludo.